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Tema Central - jul/ago 2003
Cosechadoras de trilla y separación longitudinal
Antônio Lilles T. Machado
Profesor UFPel
lilles@ufpel.tche.br
Siendo la cosecha la última etapa dentro del proceso productivo, en ésta etapa todas las inversiones y esfuerzos para alcanzar un buen rendimiento del cultivo fueron realizados, faltando solamente retirar el producto. Indudablemente, las cosechadoras automotrices son muy importantes en la ejecución de la tarea de retirar el producto acabado del campo (cosecha). En ésta operación, es necesario, además de un adecuado y cuidadoso planeamiento, un correcto conocimiento de las características del producto a ser cosechado y la máquina a ser utilizada. Factores como humedad de grano, uniformidad del cultivo y habilidad del operador son de gran importancia para el adecuado control de las pérdidas, que podrán ocurrir durante la operación de cosecha, garantizando el suceso o fracaso en esta etapa.
La humedad de las semillas tiene influencia directa con la operación de trilla, pues cada cultivo presenta una faja de humedad en la cual esa operación se da de forma ideal. Como es imposible efectuar toda la cosecha con las semillas en la faja ideal de trilla, considerando que pueden ocurrir limitaciones tanto de orden económica como de capacidad operacional de la flota de máquinas, normalmente, la cosecha es iniciada con las semillas presentando humedad encima de los niveles considerados ideales. También se debe tener en cuenta que la humedad de las semillas disminuye a lo largo del día, lo que implica que muchas veces sea necesario realizar una nueva regulación de la cosechadora.
La uniformidad en la maduración de las semillas de una misma planta y consecuentemente, su humedad es un aspecto que debe ser considerado. Se debe dar preferencia a la utilización de variedades que proporcionen una maduración uniforme. Viendo que en la operación de cosecha, con cosechadoras automotrices, todas las semillas son colectadas, implica que no hay selectividad, se hace necesario que el cultivo sea homogéneo, no sólo con relación a la maduración, sino también respecto al porte de las plantas, porcentaje de desfoliación e inclinación del terreno.
La uniformidad del cultivo se inicia en la elección de la variedad a ser cultivada, pasando por operaciones importantes, como sistematización del terreno, preparación del suelo, siembra y tratamientos culturales.
Las modernas cosechadoras exigen también habilidad de los operadores, pues son máquinas complejas, por tanto, ellos deben ser capacitados para desempeñar diversas tareas, como ser: conducción de la máquina, regulación, verificación de posibles fallas durante la cosecha, mantenimiento y control de equipos electrónicos.
Tales factores evidencian la necesidad de que el operador sea una persona calmado, observador y al mismo tiempo, dinámico y capacitado. Se sabe que la falta de observación, principalmente por parte de los operadores, de las recomendaciones de mantenimiento y regulación de los fabricantes de cosechadoras, es la principal responsable por la paralización y pérdidas en la cosecha, debido a las fallas en la máquina.
Por tanto, para obtener una correcta regulación de la cosechadora, lo que ciertamente llevará a un nivel bajo de pérdidas en la cosecha, se hace necesario, tanto al operador de la máquina como al administrador de campo, el conocimiento de las características de fabricación, sus diferentes sistemas y maneras de adecuar la regulación al cultivo que será cosechado.
Hasta el siglo IX, la cosecha de granos era esencialmente manual y la trilla del producto cosechado se realizaba también manualmente o por medio del pisoteo de animales. En la mitad de éste siglo, fue inventada la primera cortadora de granos, movida por caballos, y se instaló la primera fábrica de trilladoras en los EEUU de América. En 1.930, surgieron las llamadas máquinas combinadas, lo que significa, que hacen el corte y la trilla al mismo tiempo. En el año 1.938, las cosechadoras automotrices comenzaron a ser utilizadas de la manera como se conoce actualmente, o sea, haciendo las cinco operaciones básicas, que son: el corte, la trilla, la separación, la limpieza y el almacenamiento. Hasta 1.977, el sistema de trilla de las cosechadoras permaneció igual (flujo transversal), pero en ese año, con la cosechadora modelo 1440, de la International Harvester, se introdujo un nuevo concepto para el sistema de trilla de los granos, llamado como sistema de flujo longitudinal, popularmente conocido como "flujo axial", en el cual el cilindro y el cóncavo se encuentran normalmente ubicados longitudinalmente a la máquina, haciendo con que el material a ser trillado se desplace en dirección paralela al eje del cilindro de trilla (normalmente llamado de rotor).
Durante la cosecha mecánica, las operaciones desarrolladas en la unidad de trilla y separación tienen por función destacar los granos de las partes de la planta que los contiene, separándolos de los restos del cultivo (tallo, espiga, vaina, panícula y hojas). El porcentaje de separación en ésta unidad se encuentra, normalmente, entre 60 y 90 %. Eso significa que casi la totalidad de los granos son separados de los restos del cultivo en la unidad de trilla y separación.
En el sistema de flujo longitudinal, el rotor - uno o dos conforme el fabricante - es provisto de aletas dispuestas en su periferia, formando una especie de helicoide (caracol). El cóncavo se compone de un cilindro fijo, o de su mitad, de chapa perforada, lo cual rodea el rotor, total o parcialmente. A medida que el material (grano + paja) va siendo desplazado dentro del sistema, los granos van siendo liberados de la paja, pasando a través de los orificios del cóncavo.
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