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Tema Central - julio/agosto 2002
Creatividad y manejo de riesgos en la producción de semillas
Prof. Silmar Peske
Universidade Federal de Pelotas
peske@ufpel.tche.br
Una empresa de semillas como cualquier otra empresa agrícola, tiene que producir un producto, que en este caso es bien especial. Además de trabajar bajo diferentes condiciones climáticas, enfermedades y plagas, debe obtener semillas de alta calidad, y muchas veces, hacer las multiplicaciones fuera de la época de siembra, para atender la clientela, pues un cliente mal atendido resulta difícil recuperar-lo.
La producción de semillas involucra la utilización de alta tecnología y grandes inversiones, por lo que minimizar los riesgos es esencial.
Las empresas necesitan atender al cliente, sin embargo, la producción de grandes volúmenes resulta difícil, pues la semilla es un organismo vivo, por lo que guardarla de un ciclo para otro, requiere condiciones especiales de almacenamiento, elevando los costos de producción. Debido a que los márgenes de lucro en semillas son pequeños, un incremento extra de la producción de 10%, significa una reducción de lucros, algunas ocasiones, la cantidad de semillas es bien estimada, sin embargo, no con las variedades que el agricultor está requiriendo. En este caso, se presentará, simultáneamente, la falta y exceso de semilla. Contar con la cantidad precisa de semillas para atender el mercado es la clave del negocio.
Distribución del Riesgo
El agricultor, con su sabiduría, minimiza parte de sus riesgos, distribuyendo su cultivo en el tiempo, o sea, utiliza, cuando le es posible, variedades o híbridos de ciclo precoz, medio o tardío. Y dentro de cada ciclo, el agricultor, utiliza el procedimiento de selección de híbridos y/o variedades; con lo que cualquier anomalía en el tiempo, no afectará a todos de la misma forma. Hay materiales que resisten más que otros, a las condiciones adversas.
La distribución en espacio, el agricultor casi no la practica, debido al tamaño de su propiedad, sin embargo el productor de semillas sí lo hace, pues consigue utilizar cooperantes bien distribuidos en una o más regiones.
La separación en algunos kilómetros, entre las labores de los agricultores cooperantes, propiciará que en caso de alguna adversidad, la misma no afecte a todas las labores con la misma intensidad. Resulta común que llueva en una propiedad y en otra que está relativamente cerca no. Es bueno enfatizar que por razones de logística, no es aconsejable que el agricultor cooperante del productor de semillas no esté muy alejado de la sede de la empresa. Las semillas cuando son cosechadas húmedas, en muchas ocasiones, se deben secar lo antes posible. La distancia del agricultor cooperante también influye facilitando los trabajos de inspección, tanto de los campos de producción como al momento de la cosecha. De esta manera, se minimizan los riesgos de las condiciones climáticas pero se pierde un poco el control de la producción.
Sin embargo, hay empresas que por principio, no utilizan agricultores cooperantes para producir semilla, pues consideran que pierden en el control de calidad de su semilla, por la dificultad operacional, así como, por la falta de multiplicadores de semillas con la sensibilidad de producir algo especial. Las empresas que no utilizan agricultores cooperantes saben que concentrando la producción en un solo local corren mayor riesgo de perder parte de la producción, lo que evidencia que el riesgo debe ser controlado, pero el problema viene cuando el riesgo no es considerado o no se tiene idea de qué imprevistos se pueden presentar.
Prácticas Culturales
Una buena densidad de siembra, representa más de medio camino recorrido para alcanzar el éxito, mientras que no se presenta la emergencia de plántulas en el campo, el agricultor mal duerme. Se estima que entre el 5 y 10% de los campos de producción, son resembrados todos los años, cuando esto sucede, el agricultor no lo divulga, para no ser blanco de preguntas indiscretas.
Actualmente, se puede disfrutar de los avances de la ciencia para minimizar los riesgos de una densidad inadecuada; entre estos está el de contar con semillas de alta calidad y el tratamiento de semilla que proporciona una protección adicional. Mientras que la semilla desencadena el proceso de germinación en el suelo, difícilmente, el suelo presentará todas las condiciones para que la misma germine. Puede ser la falta de humedad o la temperatura del suelo que subió o bajó o el proceso de siembra que no tapó bién a la semilla. Recuérdese que los productores de semillas o sus agricultores cooperantes utilizan los avances mencionados para garantizar una buena densidad de siembra. Los daños de una baja densidad para los agricultores representan grandes perjuicios, imagine, para un productor de semillas que planea la producción con más de un año de anticipación. La concientización sobre la necesidad de tratar las semillas comerciales de las diferentes especies, afortunadamente esta aumentando, de tal forma que; en el maíz es prácticamente de 100%, en soya y trigo es ya, más del 80%, en arroz ya está llegando al 40%, en las hortalizas más del 90% mientras que en semillas de especies forrajeras es aproximado al 20%.
Otra práctica agronómica utilizada para minimizar los riesgos, es la utilización de irrigación. Las empresas de maíz acostumbran instalar sus campos de producción en áreas con sistemas de riego, utilizando pivote central, es un proceso caro, sin embargo, prácticamente garantiza la producción, esta es una de las estrategias aplicada, para asegurar que el agricultor no se quede sin semilla. Específicamente en semillas, las empresas invierten fuerte, para no perder el producto que tanto trabajo da producirlo en el campo. Adquiriendo cosechadoras especiales y/o ajustándolas, para no causar daño a las semillas, secadores para posibilitar la cosecha temprana y a tiempo de la parcela, máquinas de limpieza y clasificación para tener una semilla limpia y uniforme, almacén especial para mantener su calidad, mediante un proceso de control interno.
En los viejos tiempos, nuestros abuelos dejaban el maíz en las parcelas, hasta que las semillas secaban a 13% de humedad, lo que demoraba semanas o meses, perdiendo con eso, parte de la producción. Cuando decidían utilizar su propia semilla, descartaban las semillas de las extremidades de la mazorca por presentar una menor calidad fisiológica, las semillas de la base de la mazorca, las desechaban por permanecer más tiempo húmedas por el agua de lluvia y las de la punta, por estar más expuestas a las condiciones climáticas. Con el avance de la tecnología y los altos costos de producción así como la obtención de nuevos híbridos, las empresas, no pueden darse el lujo de perder las semillas de las extremidades de la mazorca. Para no correr ese riesgo, cosechan la semilla en mazorca, con alto contenido de humedad y la secan en secadores especiales. Ésas tecnologías son de las más avanzadas y caras, lo anterior solo demuestra que, para minimizar los riesgos, es necesario realizar fuertes inversiones.
Enfermedades y plagas son otros riesgos que el agricultor debe enfrentar en su día a día. Sin embargo, los avances están al alcance, ya son muchos los materiales que presentan resistencia natural a algunas enfermedades y plagas, sin embargo, eso es un proceso dinámico y ocurren pérdidas debido a estos factores, la enfermedad de Río Cuarto en Argentina, hace 2 o 3 años causó grandes trastornos en el maíz, hasta que materiales resistentes a esta enfermedad puedan ser identificados. Al igual que la Cercospora en maíz, en Brasil, en el ciclo agrícola, 2000/01 causó grandes daños, por lo que tuvieron que salir varios materiales del mercado. En soya, se tiene el ejemplo del Cancro del Haste que hace unos ocho años causó daños obligando a renovar casi todas las variedades. Actualmente la Roya de la soya está asustando, pues las pérdidas pueden alcanzar hasta más del 10% de la producción. Todos los programas de mejoramiento están buscando materiales resistentes a roya. En semillas, la situación es más grave que para grano, debido a que la semilla es uno de los más eficientes mecanismos de diseminación de enfermedades y como organismo vivo debe mantener su embrión libre de daños por insectos. Imagine una semilla de maíz, que cuesta algunos pesos por kilogramo, y que resulta perforada por un insecto. El agricultor que encuentre esa semilla así, no le volverá a comprar a la empresa productora.
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