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Tema Central - jul/ago 2001
Producción de Semillas de Alta Calidad
Antonio Carlos Souza Albuquerque Barros
UFPel/Pelotas
acbarros@ufpel.tche.br
Cuando se quiere saber alguna cosa, lo más fácil es preguntar - este hecho genera una gran expectativa en cuanto a la respuesta del asunto que se va a discutir o polemizar. En este caso, la pregunta a ser realizada sería si hay dificultad en producir semillas. En verdad, producir es relativamente fácil, siempre que se adopten las técnicas y condiciones disponibles para el proceso. Al final, en la práctica, sabiéndose la época de siembra de la variedad, se da inicio con los procesos de preparación de suelo, siembra y manejo de la especie; esperándose una buena condición para que cubra la época de floración y luego venga la cosecha. Perfecto, sin embargo, todo esto se aplica a la producción de granos. Llegándose inclusive a producir semillas, como algunos producen, pero las de alta calidad requieren conocimiento y tecnología. Como el principal tema son las semillas, se pasará a mencionar aspectos que son indispensables para la producción de semillas de alta calidad.
Se comienza la producción cuando se tiene seguridad de que aquella localidad o región, es apropiada para ese objetivo. A pesar de que determinadas especies son específicas para algunas regiones, se observa que el productor, con el fin de obtener mejor uso de su tierra y mayores ganancias, introduce nuevas especies en su tierra. Se crea, entonces, un nuevo ciclo, una nueva etapa y, por consiguiente, una nueva perspectiva y, con eso, una nueva necesidad - la semilla -. Y donde hay tecnología y progreso, hay mas exigencia en la calidad. Y el vehículo que lleva todo en ese progreso, sin duda, es la semilla, de alta calidad.
En la producción de semillas de alta calidad un hecho a analizar es el tipo de semilla que va ser usada. Cuál variedad es la indicada para aquella localidad, pues se supone que esa fue probada y evaluada por la investigación. El productor deberá ofrecer el cultivar de preferencia del comprador final, que tenga mercado, que proporcione beneficios a ese consumidor. Para el productor de semillas, el resultado positivo se logra cuando se vuelve a comercializar la misma variedad de algodón, por ejemplo, al prever que la ésta sería la preferida ya que favorece a los intereses de la industria, por sus características de fibra, resistencia a insectos, etc. Por otro lado, para el consumidor representa la expectativa de una variedad que le garantiza el reembolso de su inversión, por todas las características descritas por la investigación y en gran parte, por su vecino, a quien el año anterior le fue muy bien en la cosecha con esa especie e variedad.

La categoría de semillas a ser producida también es extremamente vital. Actualmente, todavía se produce en Brasil la semilla de la clase fiscalizada. Mientras tanto, en poco tiempo, el país adoptará únicamente el programa de Certificación, en el que habrá cuatro categorías de semillas: Genética, básica, registrada y certificada. De esas cuatro, el productor de semillas tiene acceso a la básica y, a partir de esa, tendrá, obligatoriamente que producir semillas de categoría registrada y/o certificada. Ese es un esquema de producción de semillas utilizado en varios países y, por sí mismo, garantiza la confiabilidad, origen y calidad de las semillas. El proceso se inicia con material genético proveniente de un programa de mejoramiento que, através de los mecanismos utilizados en la mejora genética, produce una nueva variedad. Exige control de generaciones, ya que cada categoría de semillas tiene un limite de multiplicaciones.
Tomando como ejemplo una variedad de soya, esta solo podría ser producida si es autorizada por la entidad certificadora. Esa exigencia garantizaría la disminución de la posibilidad de contaminación genética, el control de generaciones y el mantenimiento de su identidad.
Así, el control de la producción es hecho por una entidad certificadora, que se mantiene fuera de la determinación del productor y es responsable por todos los procesos del sistema de certificación, o sea: registro del productor, autorización para la producción en el año agrícola, inspección de campos de producción de cada productor autorizado, colecta de muestras de semillas y análisis en laboratorios oficiales o autorizados y la emisión de los Certificados de Garantía de Semillas (Etiquetas). Además de eso, exige que el productor mantenga una serie de controles en la producción, desde las etapas de campo hasta o beneficio y la comercialización, lo que permite un control total sobre los volúmenes producidos. Este es el papel del programa de certificación: organizar, controlar, verificar, analizar y, finalmente, certificar. Si la semilla tiene su certificado es porque lo merece. Obtiene su certificado, así como cada individuo al nacer recibe el suyo, que le garantiza el derecho a la ciudadanía. Cuando se va a comprar cualquier producto de uso personal, es deseable saber quien lo produjo, lugar, época y fecha de caducidad. Pero si ese producto tiene un nombre reconocido, son dispensadas las informaciones citadas anteriormente. Exactamente así como, en este caso, se aplica el programa de certificación.
Actualmente no se sabe cual es el verdadero control de la producción de la semilla fiscalizada, pues no hay un control externo efectivo, con visitas al área de producción, análisis de las muestras de los lotes enviados al comercio, fiscalización del comercio y así sucesivamente, dejando así de manera exclusiva su control a la empresa productora y al ingeniero agrónomo responsable técnico (RT). Ese tipo de semilla sirvió como impulso al programa brasileño de semillas, que comenzó a dar sus primeros pasos a mediados de la década del 60, impulsando a la agricultura brasileña hasta hoy. La comunidad semillera del país cree que el sector esta preparado para evolucionar a un sistema de producción de semillas reconocido internacionalmente y para los agricultores que deseen comprar otro tipo de semillas habrá una categoría aun nor definida, la cual, estará prácticamente, sin control oficial.
Esto no significa que todo consumidor tendrá disponible semilla certificada, pues se sabe que las "semillas comunes" o "semillas de especies identificadas" o semillas "corrientes", como son denominadas en algunos países de lengua española, siempre estarán en oferta. Esto es claro y visible, pues hay consumidores que siempre comprarán "semilla" más barata. A estos no les importa el tipo de semilla o el "producto" que utilizan en su suelo y área de producción. Siempre es posible tener un producto mas barato, si se puede bajar su calidad.
Obsérvese el caso de cultivo de arroz, que hace muchos años ha venido presentando problemas con semillas del indeseable arroz rojo. Sin entrar en detalles, de como fue introducido, y a la desatención inicial que se le dio a ese tipo de arroz, hoy existen campos, en que el rendimiento de la producción disminuye en 50% o más, cuando el arroz rojo está presente. El arroz produce, normalmente, 5.500 Kg/Ha. (110 sacos) en el sur del Brasil. En parcelas en que hay presencia de arroz rojo, la producción llega muchas veces a diminuir para 2.800 Kg/Ha. Esta pérdida, en determinadas áreas, llega a 80%. La razón de esa calamidad en el cultivo del arroz se sabe cual fue. Exactamente eso que el lector debe estar pensando: el uso indiscriminado de semillas no identificadas o de baja calidad. La compra, por el agricultor, de productos ilegalmente comercializados, en la búsqueda de "semilla" mas barata, fue una de las causas de esa devastadora presencia tanto regional como nacional. Si el productor no diminuye su costo por hectárea y tuviera otro "competidor extra", el arroz rojo, que ganancia podría tener,? Ninguna.
Imagínese comprando semillas sin origen de soya, con presencia de semillas prohibidas, nocivas o toleradas. Si no hubiese un control rígido en cuanto a la presencia de semillas de frijol negro (Vigna unguiculata, L), Cardiosperma sp., Euphorbia sp. y otras, cómo sería la infestación de su parcela en el año siguiente.? Es mejor no imaginar esa situación, en general con la soja no tiene ese problema y, si existe, es minimizado por el control de plantas invasoras.
Los controles de estos problemas tienen que ver con el éxito en la producción de semillas de alta calidad. Cuando se producen semillas, alguna norma tiene que ser aplicada. Por ejemplo la distancia entre un campo de producción y otro, lo que se conoce como aislamiento. La soya, se diría que no tiene problema, ya que es una especie autógama, no presentando cruzamientos entre sí. Lo mismo sucede con el arroz. Pero en realidad, se sabe que aunque ambas son autógamas, aun así, se presentan cruzamiento dentro de variedades de la misma especie.

Las plantas se cruzan, aunque sean autógamas, solo que en un menor porcentaje. Así, en arroz, se puede llegar a tener de 3 a 4%, de cruzamiento por lo que hay tantos tipos de arroz rojo, unos mas prejudiciales que otros. Por otro lado, en algodón, ese porcentaje puede llegar hasta el 10%, requiriéndose que el productor de semillas tenga cuidados especiales de aislamiento, depuración o rouguing y la adquisición de semilla básica. En algodón, en especial, la necesidad de pureza varietal para fibras de alta calidad es esencial, pues en el momento de teñir la fibra, si hay mezclas varietales, el proceso no es eficiente. El comercio internacional está exigiendo alta calidad en las fibras de algodón, que solo se obtiene con la alta pureza varietal.
Las cruzas naturales, mas las mezclas varietales que ocurren durante los procesos de cosecha, transporte, secado y beneficio son los responsables por las mezclas genéticas y/o físicas de las variedades, haciendo que las mismas con el paso de los años pierdan sus atributos benéficos, como potencial de productividad, resistencia a enfermedades y plagas y la utilidad industrial. La producción de semillas de alta calidad requiere un profesionalismo tal, que se distingue acentuadamente con respecto a la producción de granos.
Retomemos el caso de las mezclas mecánicas y de la necesidad de aislamiento de las áreas y cuidados de limpeza de máquinas, al cambiar de variedad, por ejemplo, en la siembra o durante la cosecha. Si tomaramos solo una semilla que vino de una mezcla mecánica y esa genera una nueva planta de soya se tendría como mínimo 100 nuevas semillas y estas 100 x 100 y x 100, que vinieran de aquella semilla que contaminó la nueva variedad recién lanzada pero que por descuido se mezcló con otra semilla de otra variedad, generando así la pérdida de su identidad genética. Imagine que esta situación sucede en el campo con la soya, y atendiendo que se tienen 250 mil plantas/ ha, que desastre podría ocurrir si esa mezcla sucediera en una mayor escala!!!!!. La nueva variedad sería rápidamente perdida por la contaminación y la pérdida de sus características genéticas obtenidas através de un largo y costoso periodo de mejoramiento de la especie para la obtención de una nueva variedad. La situación generada aquí sería probablemente: diferencia de maduración, semillas con hilio de color diferente originando perjuicios al consumidor y daños irreparables al productor de semillas, pues la calidad de la semilla se perdería y el prestigio del productor.
Muchas veces, el productor sin escrúpulos no toma en cuenta el daño, porque esa soya será mezclada con otra de la misma variedad y el efecto de la contaminación física o genética estará diluído en el lote. Eso no es verdad. Ese material (semilla) en seguida perderá su integridad y pureza y su degeneración provocará la pérdida de credibilidad en este cultivar, que prometía ser de alto rendimento, resistente a plagas y enfermedades y de gran beneficio económico. Si el objetivo es comprar una botella de whisky importado, no se desea el producto adulterado o mezclado. Se paga para obtener el producto verdadero. Así tiene que ser con la semilla.
Mientras tanto, el productor aún podrá tener otra oportunidad, dependiendo de la época de desarrollo que se encuentra el cultivo, de realizar el proceso de depuración (rouguing). Si ese proceso de descontaminación de sus áreas fuera realizado, su campo podrá, entonces, pasar por la inspección oficial del campo para verificar si esa área "para semillas" está o no dentro de los padrones establecidos para su aprovación dentro de la categoría especificada.
Si el área estuviera dentro de los padrones está superada más una etapa del control interno y externo de calidad, entonces el campo estará apto para la cosecha. Ésta será la consolidación de todos los esfuerzos y de la dedicación durante el proceso, y tendrá que ser realizada ahora y no después. La calidad comienza con el conocimiento de la madurez fisiológica de cada especie, humedad de la semilla y cosecha son términos inseparables, principalmente para la producción de semillas de alta calidad, asunto que se discute en este momento.
No se puede olvidar los cuidados que se deben tener con el cultivo en la época de la cosecha, en esa época, el productor comienza a mirar para "el cielo", algunas veces esperando un milagro para que no llueva y su cultivo no se pierda, por atraso en la cosecha. O también, por hábito o tradición, espera la madurez de campo, cuando las semillas alcanzan humedades cercanas a 13%. La intención es muy buena, pero esta buena intención no es del todo válida. Esas personas seguramente no llegarán muy lejos. Las semillas si no son cosechadas con humedad más alta antes de la maduración completa en el campo (13 % de humedad), con absoluta seguridad serán semillas de bajo vigor. Si las semillas quedaron "almacenadas" en el campo estarán sujetas a todo tipo de acción de la intemperie, y es sabido que eso deteriora a la semilla, convirtiéndola en semilla de bajo vigor.
Imagine un organismo en situación adversa, por ejemplo, bajo lluvia, sin ningún resguardo, que intenta hacer? Intenta evidentemente, protegerse. Con la semilla no es diferente y se protege dando inicio al proceso de germinación, pues estará protegiendo a su especie. Al intentar hacerlo, se deteriora, ya que inicia un proceso que no va a conseguir finalizar. Comienza a germinar y se detiene, pues no tiene agua suficiente para completar los procesos metabólicos. Como es posible deducir, eso lleva a la pérdida de vigor, pues en el campo está agotando sus reservas. En ese momento, el responsable técnico que orienta todo este trabajo, sabe que si existen fallas durante la conducción de la cosecha, todo estará perdido.
En el juego de billar hay siempre una bola que está mejor posicionada que otras y esa oportunidad no se debe perder. No se puede dejar para mañana el momento ideal para la cosecha. De esta manera, el Responsable Técnico sabe que en la primera ocasión en que se pueda entrar con la cosechadora, no se debe desperdiciar. El lugar de la semilla cosechada, madura y de calidad, es el almacén, y no el campo. Muchas veces se tiene que decidir lo que se quiere - cantidad o calidad -.
La producción de semillas es un proceso que involucra tecnología especial más especializada en algunas especies que en otras; control de generaciones, cantidad y tipos; registros que permitan que cada lote tenga su propia identidad y antecedentes; así como inversiones en infraestructura y equipo. Todo esto para obtener un producto de alta calidad y así, permanecer en el mercado por muchos años. En este sentido, nos tomamos la libertad de aconsejar que el agricultor evite pedir descuentos y pague un poco más por un material que le ofrezca mayor probabilidad de éxito en al actividad rural. Recuerde que la calidad no se discute, se paga! Es evidente que una semilla que exige un alto costo para ser producida y en cambio, ofrece un alto potencial de retorno, cueste más que un producto obtenido de forma poco convencional.
Lo que se abordó en este viaje a los campos de producción de semillas fue la producción de semillas de alta calidad y creemos que el tema no se acaba, recordamos que siempre van a existir situaciones en que los profesionales puedan intervenir, finalmente recordamos el dicho que dice: "La semilla se hace en el campo, no en la planta de beneficio".
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