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Tema Central - nov/dic 2008
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continuación: Fallas y Dobles Siembras en la Productividad


Clasificación de las semillas
Las empresas de semillas de maíz, hace ya muchos años, percibieron que la uniformidad del tamaño y forma de la semilla proporciona un menor número de fallas y de plantas dúo en la línea de siembra. De ese modo, ponen a disposición del agricultor dos formatos de semillas: las planas y las redondas, y varios tamaños, de acuerdo al largo y al espesor de dichas semillas.. Es normal que las empresas semilleras de maíz coloquen en el mercado hasta ocho diferentes tamaños.

Entre las especies, las semillas de maíz son las que prácticamente presentan mayor amplitud de tamaño y forma entre las semillas dentro de un mismo lote. Sin embargo, hay también otras especies que también presentan una gran diferencia entre los tamaños de sus semillas en un mismo lote, como es el caso de la soya.

En el Brasil, más del 90% de la semilla comercial de soya se clasifica en dos o tres tamaños, de acuerdo con el espesor, uniformizando así las semillas dentro de un mismo lote. Con esa estrategia, las empresas de semillas de soya ponen a disposición del agricultor un tamaño más uniforme de semillas y. con ello, se minimiza la ocurrencia de fallas y plantas dúo que afectan la productividad o el costo del cultivo, respectivamente.

Plantabilidad
Las empresas semilleras, conscientes de la importancia de la clasificación de las semillas para optimizar la producción, cuentan en su proceso de control de calidad con el test de plantabilidad para todos los lotes de semillas recién beneficiados, en el que se determina el número de fallas y dúos por cada 100 metros de siembra. De esta manera, es común que las empresas adopten como norma que todo lote que presente más del 3% de fallas o 6% de dúos, en el caso de semillas de maíz, será vuelto a pasar a proceso de clasificación de semillas. Se estima entre 5 y 10% la necesidad de esta acción en lotes de semillas que presentan problemas de plantabilidad. En soya, el problema de alto índice de fallas y dúos ha sido superior al del maíz, debido al proceso de clasificación de las semillas en sí, pues en maíz, el sistema de clasificación es más preciso. Como se ha comentado anteriormente, las plantas de soya poseen mayor plasticidad que las de maíz. Por ello, la tolerancia a fallas es mayor que en el maíz.

El test de plantabilidad utilizado por las empresas semilleras de maíz y soya demuestran sensiblemente que las fallas y dúos afectan a las ganancias del agricultor. Las fallas, afectando el rendimiento del cultivo, y los dúos, por la sobre siembra con un gasto superior al necesario. La industria de semillas está de parabienes, pues con un agricultor más eficiente, se benefician todos los componentes de la cadena del agronegocio.




Polímeros
Las semillas necesitan estar en movimiento para una adecuada siembra; en ese sentido, algunos productos son utilizados para que el movimiento sea lo más fluido posible. Las semillas desnudas o aquellas tratadas con algunos productos químicos, tienden muchas veces a presentar problemas de fluidez ocasionando fallas y dúos en gran cantidad. Es común en el momento de la siembra que el agricultor designe a una persona para observar permanentemente cómo está ocurriendo la fluidez de las semillas en la caja de la sembradora.

De esta forma, en el contexto actual en el que las semillas son tratadas con fungicidas, insecticidas y muchas veces también con otros productos, como micronutrientes e inoculantes, se presenta la necesidad de colocar un polímero o incluso, grafito para garantizar la fluidez de las semillas en la caja de la sembradora. Los polímeros poseen otras importantes funciones en el proceso de coating de las semillas, que no son objeto de este tema.

La industria de semillas de maíz, y más recientemente, la de soya, buscan colocar en el mercado lotes de semillas que propicien pocas fallas y/o dúos en la línea de siembra. Para ello, utilizan alta tecnología de producción y beneficiado de semillas, involucrando incluso productos de coating. La tecnología de producción resulta en la obtención de lotes de semillas de alta calidad fisiológica para minimizar el problema de la distribución de las plantas; mientras que el beneficiado se refiere a la clasificación de las semillas de cuerdo a su longitud, espesor y anchura, para facilitar el proceso de siembra; y, por otro lado, los productos colocados en la semilla buscan una mejor fluidez de las semillas en la caja de la sembradora, que son los polímeros (que cumplen también otras funciones) y el grafito. La percepción de los agricultores d que las fallas afectan sus ganancias es un incentivo para que las empresas semilleras coloquen a disposición del agricultor, lotes de semillas preparados para facilitar su trabajo.



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