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Tema Central - sep/oct 2006
continuación: América Latina se organiza para potenciar el negocio semillero en la región
Trabas del negocio semillero
Parece existir consenso en cuanto a las trabas para facilitar el comercio e incrementar el uso de semillas de alta calidad de variedades mejoradas; esas trabas pueden ser las siguientes:
1. el uso indiscriminado de semillas propias, en las incluso un agricultor con más de 1000 ha, puede guardar la semilla de uso propio. En ese sentido, apenas los países de la Comunidad Europea y Bolivia poseen restricciones de uso propio, limitando la superficie;
2. la piratería, en que incurre la comercialización de semillas sin licencia de un cultivo protegido. Se estima que un porcentaje elevado de semilla comercializada en la región es semilla pirata;
3. la política de bioseguridad, muy atrasada en algunos países como Brasil, que posee apenas dos materiales GM para cultivo comercial;
4. la crisis en la agricultura causada por políticas cambiantes en algunos países, stress hídrico, alto costo de producción, elección errónea sobre varios factores de producción y comercialización;
5. ilegalidad sistemática;
6. falta de visión de futuro, sin considerar que todos los eslabones de la cadena de producción son esenciales para la competitividad; y
7. fiscalización insuficiente, incluso en algunos cultivos como el algodón; en el Brasil, en la campaña 2005/06, la fiscalización alcanzó apenas al 18,97% de la superficie total cultivada. En el primer semestre de 2006, el MAPA realizó 171 acciones de fiscalización, 41 en superficies de investigación agropecuaria en el campo, involucrando los cultivos de maíz, algodón y caña de azúcar; y 130 en superficies de cultivo comercial de algodón y maíz.
Royalties e Impuestos
Es indiscutible la necesidad de inversiones en el desarrollo de variedades, como también la necesidad de contar con un retorno adecuado de las inversiones, y para ello, la sociedad creó un sistema de protección para aquél que cree o desarrolle algo. Existen contextos que pueden ser considerados de insuficiente protección, como son los propiciados por la convención de la UPOV de 1978, y los de fuerte protección, como el de la UPOV de 1991.
En la convención de la UJPOV de 1978, a la cual adhirieron los países de la región, la autorización del obtentor es requerida para la producción de semillas con fines comerciales; para la oferta de venta y para el marketing. Ya en la convención de la UPOV de 1991, la autorización del obtentor es necesaria para: producción o multiplicación de semillas; beneficiado con propósito de multiplicación para la venta, exportación, importación y almacenamiento.
El cobro de royalties por un cultivo protegido gira en torno al 5% del valor de la semilla, sin embargo, en la mayoría de los países, apenas una parte de las semillas vendidas cobran ese royalty, variando de país a país. Algunos logran cobrar prácticamente el 100%, en cuanto a los demás, este valor esta por debajo del 10%. Esa variación se debe a varias razones. Mientras tanto, mostramos cuatro casos exitosos:
1. Semillas de trigo en Francia - En ese país se logró un gran acuerdo entre los eslabones de la cadena productiva del trigo, involucrando a los obtentores, los productores de semillas, los comerciantes y los molineros. Existe un organismo responsable para la asignación de recursos proporcionalmente de acuerdo a la semilla certificada vendida en cada uno de los programas de mejoramiento de trigo. En los últimos cuatro años, un promedio de € 14,5 millones fueron cobrados, de los que € 7,7 millones fueron devueltos a los usuarios de semillas certificadas y € 6,8 millones fueron pagados a los obtentores;
2. El sistema de cobro de royalties de la soya RR en Paraguay - Este país cultiva más de dos millones de hectáreas, de las cuales el 70% son GM. El sistema involucra a la propietaria del evento RR, los programas de mejoramiento, los productores de semillas, los agricultores y una empresa que realiza la auditoría. Los recursos son distribuidos a la propietaria del evento (65%), a los obtentores, a la asociación de productores de semillas, a la empresa de auditoría y a un fondo de investigaciones. Una empresa que participa en el negocio de semillas de soya en el Paraguay recibió dividendos del 2005 por un valor superior a US$ 200.000,00;
3. Valor tecnológico en el Uruguay - País que cultiva más de 300.000 ha de soya y que para el cobro de los royalties a la Urupov (Asociación de obtentores) montó un programa denominado de Valor Tecnológico, que consiste en un acuerdo entre las empresas y el agricultor basado en al disponibilidad de tecnología. La fortaleza del sistema está en las visitas a los agricultores, en un 90% del total. En 2005, los royalties cobrados alcanzaron más de US$ 600.000,00 a ser distribuidos a los obtentores. Este sistema está propiciando un constante aporte de nuevos cultivos y un crecimiento del nivel de uso de semillas;
4. Sistema OriLeg en el Brasil - El país cultiva alrededor de un millón de hectáreas de algodón con una tasa de uso de semillas del 20%, lo que ocasiona dos grandes problemas: el primero, generado por el cese de la introducción de nuevos y mejores cultivares y el segundo relacionado a la calidad de la fibra. Con esta visión, se organizó el programa OriLeg, que significa semilla legal. Este programa involucra a agricultores, asociaciones, comercializadores, exportadores, corredores, industria textil, bancos y agencias de fomento. Se encuentra en su primer año de funcionamiento y ya consiguió revertir la fuerte declinación de la tasa de uso de semillas. La fortaleza del programa está en el involucramiento de todos los componentes de la cadena del algodón.

Desafíos para el comercio regional de semillas
Es posible considerar que el comercio de semillas entre los países de América Latina puede mejorar; en este sentido hay un consenso en cuanto a los siguientes desafíos:
1. Lograr la reciprocidad en el comercio regional;
2. Aumentar la producción para la exportación de semillas de aquellas especies que tengan calidad y competitividad.
3. Aumentar la tas de uso de semillas certificadas; y
4. Eliminar el contrabando de semillas
Para vencer estos desafíos, algunas estrategias pueden ser implementadas, como:
1. Priorización de la fiscalización de la producción y del comercio de semillas;
2. Implantación de la certificación por terceros, de manera a controlar la producción;
3. Armonización regional del proceso de certificación de semillas;
4. Armonización regional del sistema de validación y registro y protección de cultivos;
5. Interiorización, aplicación y reconocimiento de las normas armonizadas por los países afectados (Mercosur, etc...); y
6. Implementación de un registro único de protección de cultivos, a fin de lograr hacer frente al problema de piratería de semillas.
Estas estrategias no son difíciles de implementar, incluso en los países que componen el Mercosur, ya que constituirían una Comisión de Semillas que puede iniciar la discusión del asunto.
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