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Tema Central - sep/oct 2006
América Latina se organiza para potenciar el negocio semillero en la región
Prof. Silmar T. Peske
peske@ufpel.edu.br
Prof. Francisco Amaral Villela
Prof. Leopoldo Baudet
En agosto pasado se llevó a cabo el XX Seminario Panamericano de Semillas de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Semilleristas (FELAS) en la ciudad de Fortaleza, reuniendo a más de 500 participantes del negocio semillas de la región. Se abordaron aspectos relacionados a negocios, dimensiones de la comercialización, protección de cultivos, certificación, control de la piratería, royalties e impuestos a la tecnología, entre otros.
Magnitud del negocio semillero
Las estadísticas son fundamentales para una adecuada planificación; sin embargo, la obtención de datos no es fácil, siendo muchas veces necesario filtrarlos para eliminar las grandes distorsiones que se presentan, lo que debe ser realizado por alguien estrechamente relacionado con el negocio. En este sentido, el ex presidente de FELAS, Eduardo Villota, logró obtener datos confiables de importación y exportación de semillas en la región. Se destaca lo referente a semillas de especies forrajeras tropicales, representadas principalmente por semillas de Brachiaria que el Brasil exporta por más de 30 millones de dólares anuales a los países de la región. Entretanto, las semillas forrajeras de clima templado poseen un valor similar de exportación, sobre todo la Argentina y Uruguay que son los países que más exportan esa especie. También se destacan las semillas de hortalizas, segmento en el que los países de la región exportan e importan varias especies. Chile es el país que más exporta, seguido de Bolivia y Argentina, mientras que el Brasil es un país eminentemente importador.
Analizando los datos globales que involucran todos los cultivos de exportación e importación de los países de la región, se constata que la Argentina es el país que más exporta, con 79.500 t en 2005 y una importación de 18.700t, seguida de Chile con 58.400 t de exportación y 8.300t de importación. Otros países que merecen destacarse son México y Paraguay, con importaciones de 38.400t y 32.000t de semillas, respectivamente.
Con relación al origen de las importaciones y exportaciones, se constata que el 41% de las importaciones son de países de la región, mientras que las exportaciones alcanzan al 63%, lo que significa que vender a los países de la región parece ser más fácil debido a los lazos culturales y proximidad geográfica.
De acuerdo a esos datos, es posible concluir que existe un gran potencial de comercio de semillas en la región, cuya información se está difundiendo a través de eventos como el Seminario Panamericano de Semillas que se constituye en un foro privilegiado para iniciar y mantener una relación comercial.
Mecanismos facilitadores del comercio
Las empresas de semillas utilizan varias herramientas para apalancar sus negocios, algunas legales y otras de gestión. Las legales pueden ser resumidas por el registro y protección de cultivos, por la ley de bioseguridad y las normas de producción y comercialización de semillas. En términos de gestión, se puede considerar que las empresas poseen un abanico de sustentabilidad compuesto por la investigación, por la producción y por la comercialización. En el caso que una empresa no posea uno de esos elementos es esencial que busque alianzas, como es el caso de los productores de semillas que trabajan para fundaciones de investigación. Existe la necesidad de mantener la competitividad con acceso a nuevos productos y tecnología; la investigación debe ser permanente para poder contribuir realmente. Ninguna empresa sobrevive aislada, las alianzas y sistemas organizados son esenciales. En términos de producción, la gestión pasa por los volúmenes, la calidad y el precio de las semillas, mientras que la investigación no puede perder de vista de que la variedad es la punta de lanza de la empresa, en estrecha relación con los otros elementos. Una empresa no vive de la producción, vive de la venta, por lo que necesita la rentabilidad y, como la venta de hoy es la venta de mañana, necesita adquirir confianza y credibilidad frente a su cliente.
Un hecho que merece registrarse en términos de gestión es la necesidad de las empresas de tener una visión de largo plazo con un alto nivel de control y una planeación estratégica hacia donde pretenden ir o llegar. Tampoco se pueden olvidar los avatares del negocio semillero, principalmente los clientes competidores y la piratería de semillas.
Certificación de Semillas
El proceso de certificación de semillas en la región es inexpresivo, a no ser en Bolivia donde el 70% de la semilla de soya es certificada. Mientras tanto, recientemente, en Brasil se aprobó una nueva ley de semillas permitiendo que la certificación pueda ser realizada por iniciativas privadas. En ese sentido, la Fundación Pro-Semillas se habilitó para prestar ese servicio que merece destacarse por su potencial de éxito, pues en el segundo año de actividades ya cuenta con 177 productores de semillas inscritos para 10 especies, contemplando un área inscrita para producción de 50.000 ha.
En resumen, el proceso de certificación adoptado por la Fundación Pro-Semillas consta de cinco principios: agilidad, eficiencia, eficacia, seguridad y confiabilidad. El proceso es simple y ágil, utilizando las herramientas de la informática, disminuyendo notablemente el flujo del papel y facilitando el acceso a la información a través del Internet. Los fundamentos del proceso de certificación son los pre-controles de las fuentes (semilla de categoría superior), los post-controles del producto final, la capacitación de los recursos humanos, la auditoría preventiva y correctiva y la informatización del proceso. Los registros de los procesos de producción, beneficiado y análisis en tiempo real aseguran confiabilidad, lo que profesionaliza al productor de semillas. Este proceso de certificación puede ser considerado realmente eficiente, como consta en uno de sus principios, pues presta un gran servicio a bajo costo, que equivale a aproximadamente un real por bolsa de semillas.
Alianza público-privada
La competencia es sana, existiendo varios mecanismos que pueden ser utilizados para maximizar la oferta de más y mejores materiales. En este sentido, la alianza de empresas públicas de investigación con las empresas privadas productoras de semillas presenta una serie de ventajas como: a) ampliación de la oferta de variedades regionalizadas y de alta calidad; b) seguridad de competitividad a la pequeña y mediana empresa frente a la competencia de grandes empresas; c) ampliación de los canales de distribución y puntos de venta de esas semillas, permitiendo el acceso de mayor número de agricultores a nuevos cultivos; d) el aporte y el flujo continuo de recursos de uso más flexible y sin trabas burocráticas y discontinuidad, características del financiamiento público en investigación; y e) funcionamiento de una red de control de calidad que garantice una validación mucho más precisa de los aspectos de interacción entre genotipo y ambiente, permitiendo la liberación regionalizada de cultivares. En el Brasil existe un ejemplo de éxito de esas alianzas involucrando a Embrapa con productores de semillas.

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