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Tema Central de la última edición













Tema Central - jul/ago 2006
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Protegiendo la Propiedad
Dr. Silmar Peske
peske@ufpel.edu.br
Dr. Orlando Lucca Filho
Dr. Antonio Carlos Barros
Dr. Paulo Dejalma Zimmer



La materia central de la presente edición de la SEED News trata uno de los puntales del negocio semillas, o sea, la propiedad intelectual de los procesos que generan y desarrollan nuevas y mejores variedades y/o híbridos. Para eso, utilizaremos como base, los principales temas abordados en la reunión de la International Seed Federation, realizada en Berlín en 2004 y en Copenhague en 2006.

Porque proteger?
Son varias las razones que justifican la obtención de más y mejores alimentos o fuentes de fibras, a un precio accesible para todo el mundo, y todas ellas pasan por la necesidad de innovación y por la ley natural del comercio, que es la competencia. Estos son los motores del crecimiento económico y social que nos proporcionan una mejor calidad de vida que la de nuestros antepasados y todavía mejor para nuestros hijos, mas afortunados que nosotros. La grande mayoría de las invenciones fallan y las inversiones realizadas significan prejuicios. De esta forma, las innovaciones bien sucedidas precisan ser recompensadas, caso contrario, las inversiones en nuevas tecnologías serán cada vez más incipientes. Para evitar esto, la competencia debe ser moderadamente limitada. Así, el sistema de protección que será utilizado debe estar en equilibrio entre la innovación y la imitación, y entre la exclusividad y la competencia. La dificultad es encontrar el equilibrio adecuado.

La obtención de semillas con elevado desempeño involucra varias y criticas decisiones de negocio, en que el largo camino del germoplasma hasta la semilla que el agricultor utilizara, incluye los siguientes pasos:

1. Priorizar las inversiones a largo plazo en capacidad de investigaciones y desarrollo de mercado;

2. Direccionar recursos para proyectos de investigación que tengan un mayor potencial de suceso;

3. Desarrollo de una variedad o hibrido con características especiales. Esta fase es la mas critica y demorada;

4. Producción de semillas comerciales conservando la calidad genética, fisiológica y sanitaria;

5. Marketing y venta de semillas a los agricultores. Materiales con desempeño medio tendrán mas dificultades de venta, pues los agricultores buscan materiales de alta productividad y que proporcionen buen retorno a sus inversiones.

De esta forma, la obtención de un lucro adecuado con los esfuerzos en investigación y desarrollo perpetuara este ciclo vía re-inversión en germoplasma y tecnologías de procesos. Variedades y híbridos comerciales no aparecen por acaso. Varios años de selección de plantas y herramientas científicas son requisitos indispensables y obligatorios.

La globalización del comercio hizo con que los países adoptaran mecanismos de protección intelectual para plantas, de acuerdo con el conocido tratado TRIPS (Trade Related Aspects of International Property Rights). Actualmente, más de sesenta países poseen algún tipo de protección, siendo que en países desarrollados, donde la competencia es mayor, los mecanismos de protección son más fuertes.

En países donde la protección de plantas es débil o inexistente, puede ser considerado que no existirán materiales de primera línea, o la demora en conseguirlos será bastante grande. Ejemplificando, la empresa Monsanto desarrollo una variedad de soja con elevado contenido de aceite con excelentes cualidades para la salud humana y esta comerciándola en países en los que la protección de la variedad es robusta. De esta forma, países que no poseen este tipo de protección nunca tendrán acceso a este tipo de materiales. La consecuencia es que, precio por precio, el mercado va a preferir granos de soja que sean más saludables, en detrimento de otros. Como resultado, aquel país sin un adecuado sistema de protección de variedades quedara automáticamente marginalizado comercialmente.

Como proteger?
Existen varias formas de protección comercial, sea a través de un proceso de obtención de un determinado material, que puede ser una variedad o un evento específico, introducido en una variedad. La protección de una variedad es comúnmente realizada a través de una de las convenciones de la Organización Internacional para la Protección de Cultivares (UPOV), siguiendo las directrices establecidas por la convención de 1991. En los EUA los materiales de propagación asexual (fructíferas en general) pueden ser patentados desde inicios del siglo XX. Por otro lado, la protección de un proceso o evento a través de patente es utilizada prácticamente en todo el mundo. También existe la protección para secretos comerciales, muy utilizada para las líneas puras de híbridos y para marcas registradas que identifican, por ejemplo, una clase de productos.

Analizando la robustez de una de estas formas de protección, la patente es la mejor, no obstante, puede ser polémica en algunos aspectos. Esto hizo con que la protección a través de las convenciones de la UPOV también sea muy utilizada. A seguir vamos a detallar las principales características de cada forma de protección.




Convenciones de la UPOV
Son dos las convenciones en las que los materiales pueden ser protegidos: la de 1978 y la de 1991, respectivamente. En ambas convenciones, un material para ser protegido precisa poseer tres características esenciales, que son: ser diferente, estable y homogéneo.

La convención de 1978, en la cual los países de América del Sur son signatarios, contempla la protección hasta la semilla, o sea, el agricultor que compra semilla de una variedad registrada podrá guardar semilla para la próxima siembra en el año siguiente. Este es el gran inconveniente de esta convención. Por otro lado, la convención de la UPOV de 1991 contempla la protección de la variedad hasta el producto final, o sea, el grano cosechado. En este caso, si el agricultor desea guardar semillas para el próximo año deberá pagar royalty (derechos del mejorista), los cuales oscilan alrededor del 5% del valor de la semilla.

Un aspecto importante de la convención de la UPOV es que todos los países que tienen materiales protegidos por la organización presentan reciprocidad entre todos ellos, lo que facilita el intercambio. Actualmente, son más de 60 países afiliados a UPOV. Hoy, para un país tornarse miembro, tendrá que adoptar la convención de 1991. Se espera un aumento significativo en el número de países afiliados a UPOV, signatarios de la convención de 1991, especialmente los antiguos países afiliados a la convención de 1978.

Otro aspecto de la convención de la UPOV es la excepción concedida al mejorista, o sea, la posibilidad de que el mismo pueda entrar en un campo de producción de una variedad recién lanzada y cosechar una muestra de semillas para utilizarla en cruzamientos de su programa de mejoramiento. No obstante, la ley contempla que toda variedad, para ser protegida, deberá ser diferente, y esa diferencia deberá ser considerable y de un determinado valor, caso contrario, será considerada como variedad esencialmente derivada y su utilización solamente ocurrirá con el permiso del obtentor (mejorista) inicial de la variedad.

En relación a una variedad esencialmente derivada, existe una incerteza con relación al grado de semejanza a ser usado en el divisor, no obstante, parece existir un consenso en que sean utilizados marcadores moleculares en un número de 100 a 200. Caso la semejanza sea superior a 90%, el material será considerado como esencialmente derivado. Recientemente surgió en Europa un caso de un cultivar de trigo esencialmente derivado. Esto hizo con que las partes involucradas, entre ellas la UPOV y la ISF, trabajaran juntas en un ritmo acelerado para la definición adecuada de esta característica.

Para la obtención de una nueva variedad, el mejorista precisa tener acceso a un banco de variabilidad genética. Esta necesidad sirvió de base para que en la convención de la UPOV fuese conferida al mejorista libre acceso a los campos de producción, pues el mejoramiento es obtenido aumentando el desempeño de las variedades a través de nuevas combinaciones de genes favorables. No obstante, se debe trabajar en obtener un equilibrio entre el acceso y la protección, pues existe el riesgo de paralización del avance genético o la creación de monopolios, ambas situaciones indeseadas.


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