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Tema Central de la última edición













Tema Central - ene/feb 2006
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La logística para el tratamiento de semillas
Leopoldo Baudet
lmbaudet@ufpel.edu.br
Silmar Teichert Peske
peske@ufpel.edu.br


El tratamiento es una realidad cuando se trata de incrementar el desempeño de semillas, sobre todo en aquellas especies, variedades e híbridos de alto valor. Este proceso implica productos, formulaciones, combinaciones, "coatings" y equipos. Su futuro se vislumbra con una mayor interacción entre productores de semillas, fabricantes de insumos, investigadores y el mismo agricultor.

En el Brasil, prácticamente el 100% de las semillas de soya son tratadas con fungicidas, el 30% con insecticidas, el 50% con micronutrientes y productos de recubrimiento (film coating) en la base de polímeros que aseguran una cobertura y adherencia uniforme a las semillas. El objetivo es proteger las semillas y aumentar su desempeño en el campo, ya sea en el establecimiento inicial del cultivo o durante su ciclo vegetativo.

Si la siembra no es realizada en condiciones ideales y si las semillas no están protegidas, el riesgo de tener que volver a sembrar es muy grande, con los consiguientes perjuicios para el agricultor. En tal sentido, es obvio pensar que las superficies sembradas con semillas no tratadas por agricultores que todavía no comprenden la importancia fundamental de esa práctica, están condenadas a generar grandes pérdidas financieras.

La razón de la importancia de esta práctica radica en tres aspectos:

a) valor agregado para la semilla por la protección;
b) herramienta para aumentar la producción y la calidad; y
c) gestión más flexible del cultivar.

Productos

Los productos de protección son indispensables para asegurar una buena emergencia de las semillas en el campo, protegiéndolas contra hongos e insectos del suelo; para no diseminar patógenos que puedan ser transmitidos por semillas infectadas y que puedan provocar daños a las plantas de los cultivares no resistentes a ciertos patógenos; y también ofrecen una garantía adicional al establecimiento de una población adecuada.

Actualmente, un buen tratamiento de semillas debe considerar los siguientes aspectos:

a) seguridad,
b) amplio espectro,
c) eficacia, y
d) costo.

En el futuro, los aspectos más importantes que deben considerarse son:

a) mayor espectro (para patógenos transmitidos por semillas, por el suelo y foliares);
b) La fito toxicidad para la semilla será de mayor preocupación;
c) reducción del impacto ambiental;
d) compuestos más complejos como combinaciones con fungicidas, insecticidas, inoculantes, micronutrientes, protectores de herbicidas biológicos y coatings, y
e) monitoreo de la sanidad de la semilla.

Los principales beneficios de un buen tratamiento de semillas son:

a) cobertura uniforme,
b) color mejorado,
c) mejor adherencia,
d) mejor calidad visual, y
e) flujo más rápido en la sembradora.

Los productos a ser aplicados deben ofrecer protección suficiente tanto a las semillas como a las plantas en el campo, manteniendo a los hongos e insectos debidamente controlados, debiendo ser compatibles entre sí para evitar problemas de fito toxicidad en las plantas o disminuir su espectro de acción. En una aplicación normal de productos químicos a través del tratamiento de semillas de soya, se aplican 12 a 30g/ha de Mo, 2 a 3 g.ha de Co, alrededor de 200g ó 250 ml de fungicidas por 100kg de semilla, insecticida, agua y otros productos, como polímeros y colorantes; y todo este conglomerado no debe pasar el volumen final del preparado de un litro por 100kg de semillas. Hoy esto es posible gracias a los tipos de productos y equipos altamente tecnificados que son colocados en el mercado.

Equipos

En cuanto al tratamiento de semillas, se deben tomar en cuenta los siguientes aspectos:

a) mayor disponibilidad de equipos para su aplicación en forma líquida,
b) menores dosificaciones,
c) nuevos productos,
d) mayor precisión y monitoreo,
e) mejores periféricos, y
f) certificación del tratamiento para semillas de alto valor.

Actualmente, en el Brasil, los tratamientos de semillas de soya con fungicidas, micronutrientes y la inoculación son realizados a través de máquinas específicas o tratadoras de semillas, tanto en la Unidad de Beneficiamiento de Semillas (UBS) como en la propiedad del agricultor. Las máquinas existentes en el mercado son diseñadas específicamente para realizar la mezcla de nutrientes o micronutrientes, fungicidas, insecticidas e inoculantes. Esas máquinas deben ser de bajo costo, de manera que faciliten el trabajo en la finca o en la UBS.

El criterio actual es el siguiente: "El tratamiento de semillas debe ser realizado antes de la siembra, por medio del tambor giratorio (turril) o en máquinas más apropiadas; también puede ser realizado antes del almacenamiento de las semillas. Ese procedimiento requiere un buen monitoreo, pues las semillas tratadas que no son utilizadas en la siembra, no pueden ser comercializadas como grano, debido a los daños que causarían a la salud humana y animal".

Generalmente, el tratamiento de las semillas es realizado por empresas productoras de semillas que venden semillas ya tratadas. Las grandes empresas de semillas y las cooperativas realizan su propio tratamiento, generalmente en el momento de la siembra en el campo.

Merecen especial atención las semillas de maíz híbrido y de hortalizas que son tratadas en la UBS. Por ser semillas de alto valor son almacenadas en cámaras climatizadas con ambiente controlado, donde es normal el "carry over", esto significa que semillas de altísima calidad, tratadas y almacenadas son utilizadas nuevamente en la siguiente siembra. Otro rubro que se destaca es el de semillas de arroz híbrido que son 100% tratadas con fungicida, con promotor del crecimiento y, una buena parte, con insecticida. Esto, para mejorar el desempeño de las semillas y minimizar los posibles problemas en la emergencia.

Una cuestión de gestión: dónde debe ser tratada la semilla?

Se utiliza como referencia la semilla de soya por la magnitud del negocio, por las dificultades de obtener un Standard adecuado y por el riesgo de tratar una semilla que no será vendida y que deberá ser descartada, de tal forma que no pueda ser aprovechada como grano.

A pesar de que se tratan el 100% de las semillas, apenas un 10% de esas semillas de soya son tratadas en la UBS. Surge entonces la pregunta: dónde son tratadas las semillas? La respuesta es: en la finca, casi siempre en el momento antes de la siembra.

De esta manera, el productor que trata las semillas en la finca se expone a las siguientes situaciones:

a) no tiene una forma de medir el tratamiento,
b) no tiene una forma de medir la semilla,
c) no tiene un método de mezclar la semilla con el producto químico.

En general, con el tratamiento de semillas con productos químicos directamente en el recipiente de la sembradora no se obtiene una buena cobertura. La cobertura de la semilla es crítica. Una cobertura desuniforme afecta el desempeño del producto por su poca adherencia. Actualmente, con las pequeñas dosis de los productos el proceso del tratamiento de semillas requiere de más cuidados.

Otro aspecto a ser considerado es que la siembra es uno de los momentos críticos del cultivo en términos de precisión y época. Así, la clave es sembrar bien, lo más rápido posible para aprovechar la época de siembra y las condiciones climáticas, pues sembrar fuera de época afecta a la productividad. Cualquier otra tarea que se presenta va a entorpecer, y el tratamiento durante el cultivo entorpece, pues las máquinas quedan detenidas más tiempo del necesario (para mencionar un solo item).

El proceso de siembra afecta en gran parte al éxito o fracaso del cultivo. En el beneficiamiento de semilla de soya se incrementó una fase, que es la de empadronamiento, justamente en función de la siembra, la misma que debe ser cada vez más precisa en la búsqueda del establecimiento de un buen Standard y de un número apropiado de plantas por hectárea para maximizar el rendimiento del cultivo. Así, podemos afirmar categóricamente que la principal preocupación de la siembra es la propia SIEMBRA y no la aplicación de productos químicos.

Entonces, es necesario que las semillas sean tratadas en la UBS. Las ventajas son muchas: aplicación de productos de mejor calidad y en menor cantidad; mejor control de la aplicación que en el cultivo, permitiendo mayor precisión - que debe ser mucho mayor hoy que lo que era antes - el personal es mucho mejor entrenado hoy para el beneficiamiento en la UBS que en el cultivo; los equipos para tratamiento de semillas a ser incorporados en la UBS son mucho mejores que a nivel del tratamiento en campo; existe además un aspecto de salud de los operarios y de la seguridad en la aplicación que es mucho más controlado en la UBS.

En consecuencia, el problema es un asunto de gestión, ya que debe tomarse una decisión gerencial para evitar el tratamiento de semillas que no serán utilizadas.


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